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¿Cómo ha sido la experiencia de educar en las emociones durante el Confinamiento?

Durante estos momentos de tanta incertidumbre, la Crianza y la Educación de nuestros niños y niñas no se detiene. En esta situación y tantas otras que habrán ocurrido y podrán ocurrir, nuestra labor no tiene botón de pausa ni tampoco fecha de caducidad.


Hace algunos días me preguntaban, ¿Cómo ha sido tu experiencia de educar en las emociones durante el Confinamiento? Hoy puedo decirles que ha sido un maravilloso reto que ha marcado un antes y un después en mi interacción con los chicos, permitiéndome aprovechar cada día para sembrar valiosas habilidades de vida.







Como todo reto, ha venido acompañado de días que se han sentido cuesta arriba, en los que he tenido que contener tormentas emocionales y sostener el espacio a través de una pantalla; en los que he leído caritas y dicho "Santi, veo que hoy te sentis un poco triste, ¿Te puedo ayudar en algo?", y así, validando emociones para para dar sentido a sus experiencias.


También hemos encontrado nuevas formas de conectar, compartenido los tesoros de cada una de nuestras casas, desde peluches, ciudades de cartón, hasta habitaciones donde disfrutamos momentos especiales con nuestras familias.


Los niños no han dejado de sorprenderme ni un tan solo día, pese a todo han demostrado una vez más que si como adultos conectamos con ellos y les damos la oportunidad y el espacio, se convierten en buscadores de soluciones, movilizando esfuerzos para gestionar sus emociones y descubrir herramientas que contribuyan a su bienestar.


Finalizo haciendo referencia a una frase que me resuena muchísimo "A los niños no se les enseña a nadar cuando se están ahogando". De la misma manera, sucede con las habilidades socioemocionales, éstas se entrenan en todo momento, durante situaciones cotidianes como también extraordinarias. No desperdiciemos ninguna oportunidad para educarles, recordemos que, si crecer y aprender como un niño es un viaje, las emociones proporcionan gran parte del combustible.


Hoy más que nunca, apuesto por la educación emocional, por contribuir en la construcción de resiliencia y empatía, con la certeza que este aprendizaje puede hacer toda la diferencia.

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